domingo, 18 de enero de 2015

4º.- LAREFORMA DE 2013



Para hacer frente al déficit tarifario y ante el irrefrenable incremento del precio de la luz, el gobierno emprende en 2013 una reforma superficial basada en el aumento de la parte fija de la tarifa y en la eliminación de las primas de las renovables a las que trata de señalar como causantes de la gravosidad del mismo, sin tener en cuenta que si por un lado aumentaban la carga de peajes, por otro abarataban el precio de la energía en las subastas.

Los únicos efectos de esta reforma han sido el freno que está suponiendo a un sector en el que España cuenta con tecnología punta a nivel mundial y capacidad de generar miles de puestos de trabajo, y al futuro energético del país, ya que la factura ha seguido subiendo, incluso de forma escandalosa (como ocurrió en enero de 2014 en la subasta CESUR).


3ª.- EL DÉFICIT TARIFARIO


Por otro lado, a partir del pool eléctrico el sistema reconoce a las centrales generadoras unos altos costes fijos de producción que ellas mismas establecen (pero nunca auditados) y que sitúan a la energía eléctrica española como una de las más caras de Europa. Bajo todas estas circunstancias las predicciones anunciadas por el Gobierno de Aznar de reducción de precios tras la liberación del mercado (que hemos de recordar nos costó 5 billones de ptas., con las que el estado primó a estas empresas para “adecuar su transición a la competencia”) sólo pudieron cumplirse durante unos primeros años de tregua inicial, emprendiendo a partir de 2002 su remontada. Por motivos políticos (no interesaba que la opinión pública asociara subidas con liberalización del mercado eléctrico), el entonces ministro Rodrigo Rato estableció una regla según la cual la tarifa eléctrica nunca podía subir más que el IPC. Se trataba de un artilugio con el que el gobierno del PP ocultaba a la opinión pública la verdadera subida de precios, escondiendo “bajo la alfombra” la parte de las subidas no incluidas en las facturas, que se van acumulando en una deuda que el estado asume frente a las eléctricas. Surge así el llamado déficit tarifario, que no es de naturaleza económica, sino regulatoria, y que creció espectacularmente a partir de 2005, ya con el PSOE en el poder.

Actualmente el déficit tarifario ronda los 30 000 mill. de € de stock de deuda que, aún derogada la regla Rato, ha seguido creciendo. Una deuda generada sobre el consumo de un artículo de primera necesidad en tiempos en los que la economía gozaba de buena salud y que debemos pagar ahora y con intereses (consumidores y Estado) en la difícil situación económica en que nos encontramos. ¡El despropósito no ha podido ser mayor!

2ª.- EL SISTEMA ELÉCTRICO ACTUAL



La liberalización parcial del mercado eléctrico llevado a cabo por el gobierno de Aznar en 1997,  fija unas bases que otorgan todas las ventajas a las grandes compañías.

En el actual sistema eléctrico los precios de la electricidad se han venido fijando en subastas mayoristas (pool eléctrico) en las que diariamente se adjudica la demanda por tramos horarios del día siguiente a las centrales de generación, pero con la particularidad de que el precio más caro contratado es el que se fija de modo uniforme para toda la energía adjudicada en la subasta.

Se trata de un sistema que genera un amplio margen comercial. Además, según estas reglas de juego, a las grandes eléctricas en determinadas circunstancias les puede interesar mantener inactivas sus centrales gestionables (hidroeléctricas) para que entren en juego las centrales de producción más cara (ciclos combinados de gas) lo cual incrementará el precio de la energía eléctrica y su margen de beneficios.



1ª.- EL OLIGOPOLIO


La situación que impera en el sector eléctrico español es la de un oligopolio de hecho, en el que cinco grandes compañías asociadas en UNESA dominan el 80% de la producción y el 90% de la comercialización. Oligopolio que hunde sus raíces en pleno franquismo, con nombres que habían contribuido a la financiación del golpe de estado que dio origen a la guerra civil, como los  March, Oriol, etc., a quienes el régimen de Franco devuelve el favor con la no nacionalización -tal y como se hizo en los países más avanzados- que les generó unos sustanciosos beneficios. La concentración empresarial posterior en una rama comercial que tiende al monopolio permitió la consolidación de un bloque bancario-eléctrico que, tras la transición, ha continuado actuando como lobby y gozando de una enorme capacidad de imponer su ley.


LA SUBIDA DE LA LUZ



El precio de la tarifa eléctrica ha subido en España más de un 70 % desde 2005, siendo la tercera más cara de Europa en unas circunstancias que han llevado a que el 10% de la población sufra lo que se ha dado en llamar pobreza energética. ¿A qué se deben estas desmesuradas subidas que lastran nuestra industria y agravan las dificultades económicas de millones de familias en la actual situación de crisis? ¿Cómo es posible que estemos pagando casi el doble de precio que la media europea y al mismo tiempo dos de las empresas españolas ocupen el 2º y 3er lugar en el ranking de ganancias de empresas eléctricas europeas?

Desentrañar esta realidad se hace harto complicado dada la maraña de datos, interpretaciones y mecanismos con los que se opera en un sistema tan complejo. Como alguien ha dicho “no hay cosa más opaca en la economía de este país que el precio de la electricidad”. No obstante, en base a distintas informaciones y análisis, intentaremos aproximarnos de modo sucinto a la contestación de estas preguntas por medio de las siguientes claves: